Hola, soy Yoyo.
Bueno, en realidad me llamo Yesilyn. Pero deja que te cuente de dónde viene “Yoyo”, porque ahí empieza todo esto.
En Venezuela, donde nací, a veces hablamos de nosotras mismas en tercera persona, con apodos que nos inventamos. Yo me decía “la Yoximar”: en vez de “yo hice esto”, decía “la Yoximar hizo esto”. A mi pareja, Manuel, le hizo gracia y con cariño lo transformó en Yoyo. Y me encantó. Porque sin querer, ese apodo nombra exactamente lo que he estado haciendo todos estos años: aprender a verme, a nombrarme, a reconocerme. Volver a mí.
De ahí nace este lugar: Yoyo’s Place. El lugar del yo. Tu lugar también.
Lo que nadie me contó (y me hubiera cambiado la vida saberlo antes)
Durante mucho tiempo creí que ser yo era un error.
Creí que tenía que encajar. Hacerme pequeñita. Tener un cuerpo delgado para ser amada y elegida. Cumplir bien el rol que me tocaba y no hacer mucho ruido.
Y apuesto a que algo de esto te suena, porque a casi todas nos enseñaron lo mismo. Fíjate en algo: cuando te preguntan “¿quién eres?”, ¿qué respondes? “Soy contadora”. “Soy mamá de dos”. “Soy la jefa de…”. Respondemos con un cargo, una función, un rol. Nadie nos enseñó a ser humanas; nos enseñaron a cumplir un papel en una sociedad diseñada por otros.
A mí nadie me contó que atravesar esas creencias —desarmarlas una por una, con paciencia y con amor— iba a ser el verdadero aprendizaje de esta vida. Lo aprendí a los golpes. Y lo sigo aprendiendo, porque esto no se termina: cada día estoy más segura de que construir una vida propia, con amor, aunque a veces no sea fácil, es el trabajo más importante que vamos a hacer.
Qué vas a encontrar aquí
Este no es un blog de una experta que ya llegó. Es el espacio de una mujer que está en el camino y comparte lo que va viviendo y aprendiendo, con la esperanza de que te sirva de atajo, de compañía o de espejo.
Aquí hablamos de la misma pregunta —¿cómo dejo de ser el rol que me asignaron y empiezo a ser yo?— en cuatro territorios:
Volver a ti — crecimiento personal: emociones, miedos, creencias, relaciones. El corazón de este lugar.
Habitar tu cuerpo — fitness y movimiento, pero no para encogerte ni para ser elegida: para quererte, tener fuerza y energía para tu propia vida.
Sostenerte a ti misma — finanzas con sentido: la plata como libertad y amor propio, no como estatus.
Ocupar tu lugar — trabajo: dejar de encajar y empezar a aportar desde quien eres, poner límites, pedir lo que vales.
Wabi sabi: bella, imperfecta y en construcción
Hay una filosofía japonesa que me acompaña en todo esto: el wabi sabi, la belleza de lo imperfecto, de lo incompleto, de lo que cambia con el tiempo.
No seremos jóvenes para siempre. Y qué alivio, ¿no? Porque nuestra belleza no estaba ahí. Está en las marcas, en las cicatrices, en las arrugas que cuentan lo que hemos vivido, en todo lo que somos mientras seguimos en construcción. Aquí no venimos a arreglarnos, porque no estamos rotas. Venimos a volver a nosotras.
Si llegaste hasta aquí
Quizás estás en ese momento en que quieres aprender sobre ti, estar contigo, y no sabes bien por dónde empezar. Quizás crees que el problema son los otros y todavía no descubres que eres tu peor enemiga… y también tu mejor aliada.
Yo estuve ahí. A veces vuelvo ahí. Y por eso existe este lugar.
Bienvenida a Yoyo’s Place.
Desaprende el rol. Vuelve a ti.
Con amor,
Yoyo